24/3/13

Una historia del Bronx

- Título original: A Bronx tale

- Dirección: Robert De Niro

- Guión: Chazz Palminteri
   (basada en su propia obra teatral homónima)

- Reparto: Robert De Niro, Chazz Palminteri, Lillo Brancato,
   Francis Capra, Taral Hicks, Kathrine Narducci, Joe Pesci,
   Clem Caserta

- Duración: 120min
- País: Estados Unidos
- Año: 1993

- Te gustará si lo hizo... Uno de los nuestros (1990)

- Valoración:

Sonny (Chazz Palminteri) es el auténtico dominador y el gángster más respetado del Bronx, con un enorme peso y una presencia muy importante entre los italoamericanos del barrio. Calogero (Lillo Brancato) es un joven avispado, hijo de Lorenzo (Robert De Niro), un humilde y honesto conductor de autobuses que siempre ha rehuído el contacto con la mafia y rechazado sus favores y dependencia. Desde pequeño y a raíz de un tiroteo en la calle, Calogero entablará una relación especial con el capo Sonny, la cual vivirá la cúspide de su influencia durante la incipiente juventud del chaval. Una amistad que su padre no aprueba bajo ningún concepto pero ante la cual tiene las manos atadas por la propia voluntad de su hijo, que tiene en Sonny a un referente al que admira totalmente y que le aconseja y protege.

La ópera de prima de Robert de Niro como director es un film que cualquier cineasta más experto y consolidado podría haber firmado. En ella, se dejan ver las influencias de uno de los realizadores con los que más ha trabajado De Niro a lo largo de su amplia y exitosa carrera, que no es otro que Martin Scorsese. Pese a todos estos alicientes, no esperes de ella una calidad y una profundidad narrativa a la altura de grandes obras que versan también sobre la mafia como constituyen la saga de El Padrino, Uno de los nuestros (1993), Casino (1995) o Scarface (1983), entre muchas otras. Una historia del Bronx está más enfocada hacia las persona y las personalidades, hacia cómo Calogero se deja llevar y actúa bajo el amparo y la feroz y persuasiva influencia del ámbito mafioso que le rodea y de su líder, y no tanto en los métodos violentos de los gánsteres, los tejemanejes de su poder y la contundecia de sus crímenes. 

De Niro se limita a filmar la historia con buenas maneras y a regalar a ésta, su primera obra de dirección (trece años después llegaría El buen pastor (2006)), su presencia y sus inmensas dotes interpretativas y otorga el papel central de la misma a Lillo Brancato, el cual no está especialmente destacado pero sí genialmente escudado por el gran trabajo de Chazz Palminteri en el papel del inteligente y desconfiado hombre italiano y capo indiscutible de la mafia del barrio. Todo queda en casa, ya que Palminteri es el creador y escritor del guión. Un guión que se basa en un mundo que conoce muy bien, ya que él mismo es de ascendencia italiana y relacionado con el Bronx. Estamos, por tanto, ante un relato semiautobiográfica que el actor ya había presentado y protagonizado en los circuitos secundarios de Broadway cuatro años antes. Justamente allí fue donde De Niro asistió y vió la obra y le enganchó de tal modo que se animó a llevarla a la gran pantalla, contando con la inestimable colaboración del propio Chazz Palminteri. Asimismo, en Una historia del Bronx, se puede ver a Joe Pesci en una participación que supone casi un cameo por su poca duración e importancia y que se antoja muy escasa para lo que podría haber supuesto disfrutar durante más parte del metraje de su talento como actor en un ámbito que le viene como anillo al dedo.

Robert De Niro retrata desde las calles en las que vive y se mueve gran parte de la comunidad italiana de Nueva York, la palpable y gran influencia de la mafia entre los jóvenes durante aquellos años, aderezándola agudamente con dosis de muestra del racismo y de los conflictos xenófobos y los choques violentos entre etnias de las manzanas colindantes que tenían lugar cada día, en su caso entre italianos y afroamericanos. Una temática en la que se ahonda a través de un amor interracial imposible, el que se da entre Calogero y la joven de color Jane (Taral Hicks) que, por su parte y al igual que Lillo Brancato, tampoco realiza aquí una interpretación nada brillante. Ambos están muy amanerados y excesivamente enfáticos y artificiosos.  

A Bronx tale es una historia más de las innumerables que podían acontecer en la piel de cualquiera que viviese en el peligroso barrio neoyorquino, tal y como deja ver la propia película en su final. Constituye, sin duda, un buen ejercicio narrativo, plasmado sin pretenciosidad de ningún tipo y con una puesta en escena formal. Su contra es que no aporta nada especialmente novedoso ni llamativo para el espectador ni nada que no se haya podido ver ya con mejores resultados. Quizá el paso del tiempo haya jugado en su contra pero es, a pesar de todo, una buena cinta.

                                                    Tráiler

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